El rock and roll tiene algunas cosas maravillosas, una de ellas es la posibilidad de llevarte sorpresas en los conciertos: viernes por la noche en Pontevedra, movida pero la sala menos que mediada, retraso en la banda (Selín por problemas de trabajo llegó a las mil) y para acabar de arreglarlo Diego no podía asistir y llaman a un guitarrista (Yago) para tocar el bajo. Pero como se trata de nuestra banda favorita no salimos corriendo y esperamos no sufrir mucho.
Empieza el concierto y todo suena fatal, un auténtico lío de ruido... La cosa pintaba muy mal.
Llegamos al tercer tema y empieza a sonar bien, de pronto me doy cuenta que Marcos, Pancho y yo estamos mirando embobados como toca Yago, y ¡Cómo toca!. Este tío es un crack.
La emoción sube por momentos miro a Pablo y pensamos "- ¡Esto está sonando cojonudo!".
De golpe y porrazo resulta que hemos vivido uno de los mejores conciertos de la banda y os lo habéis perdido un montón de amigos e igloofanes.
Quizás una de las claves la descubrió un locuaz Beni. Entre alabanza y alabanza al roncinto que se estaba tomando, cuando Selín le espetó un "-¿Por qué no te callas?" contestó: -"Tío no me callo porque conozco a la mitad de la gente que está aquí y no pasa nada".
Conclusión: No nos podemos perder ningún concierto de los chicos helados.

Foto de Colette
Viva el rock and roll.



