El pasado miércoles pasamos una tarde muy caliente (literalmente) en la sala Karma de Pontevedra, caliente por la ilusión que tenían los esquimales, por el trabajo bien hecho de la gente de Evofoto, por el interés y la pasión de Marcos, Charlie y todo el plantel de la sala, por la lívido que exhalaban los poros de la pareja de actores protagonistas de la cinta y sobre todo caliente por los casi trescientos fanes que se/nos reunimos entorno al hit atómico.
Bailamos como locos, pero ordenados por las precisas indicaciones de evofoto y por un Marcos sembrado como maestro de ceremonias. Lo pasamos muy bien y estamos locos por ver el resultado.
Anfitriones I Sala Karma



